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Prevención del suicidio · Familiares y allegados · Ayuda en España

Me preocupa que alguien pueda suicidarse. ¿Qué hago ahora?

Puede que te haya dicho que no quiere seguir viviendo. Puede que no lo haya dicho de forma directa, pero algo en sus palabras o en su comportamiento te preocupa. O quizá has recibido un mensaje que no sabes interpretar y tienes miedo de equivocarte. No necesitas estar seguro de que exista riesgo para tomarte en serio tu preocupación. Puedes hablar con esa persona, preguntar de forma directa y pedir orientación profesional.

Si crees que puede existir peligro inmediato No la dejes sola si estás con ella. Pide ayuda ahora. En España, llama al 112 ante una emergencia vital o un peligro inmediato. También puedes llamar al 024, línea nacional, gratuita, confidencial y disponible 24 horas al día para personas con ideación o riesgo suicida y para sus familiares y allegados.

Actualizado y auditado el 28 de agosto de 2026 · Fuentes oficiales españolas prioritarias + contraste OMS · Información para acompañar, no para diagnosticar

Empieza por la situación que más se parece a la tuya

Si existe peligro inmediato: seguridad primero

Si la persona está intentando hacerse daño, te dice que cree que puede hacerlo de forma inminente, no puede mantenerse segura o tú percibes una emergencia vital, no esperes a tener certeza absoluta. Si estás con ella, permanece a su lado siempre que hacerlo sea seguro para ti y pide ayuda.

112 — Emergencias
Para peligro inmediato o emergencia vital.

024 — Línea de atención a la conducta suicida
Servicio nacional, gratuito, confidencial y 24/7. Atiende tanto a personas con pensamientos, ideación o riesgo de conducta suicida como a familiares y allegados. Puede orientar y, cuando aprecia una situación de emergencia, derivar al 112.

Si puedes hacerlo sin ponerte en riesgo ni entrar en una confrontación, procura que la persona permanezca en un entorno acompañado y reduce de forma general su acceso a aquello con lo que pudiera hacerse daño. No necesitas investigar ni discutir métodos. En una crisis, el objetivo es ganar seguridad y conectar con ayuda profesional.

Fuente prioritaria: Ministerio de Sanidad · Línea 024. La propia línea 024 indica que ante una emergencia vital inminente se llame directamente al 112.

Sí puedes preguntarle directamente por el suicidio

Una de las dudas más frecuentes es: «¿Y si se lo pregunto y le meto la idea en la cabeza?» La Organización Mundial de la Salud y la Guía de Práctica Clínica del Sistema Nacional de Salud coinciden en que hablar del suicidio y preguntar directamente no provoca que una persona actúe por el hecho de haberle preguntado. La OMS señala que esa conversación puede reducir ansiedad y ayudar a que la persona se sienta comprendida.

No necesitas encontrar una frase perfecta. Puedes empezar por lo que realmente estás viendo:

«Me preocupas. Últimamente te noto muy desbordado/a y quiero preguntarte algo directamente: ¿estás pensando en suicidarte o en hacerte daño?»

También puedes preguntar: «¿Te sientes seguro/a ahora?» o «¿Crees que podrías hacerte daño en las próximas horas?». Estas preguntas no sustituyen una valoración profesional; sirven para abrir una conversación y decidir si hace falta ayuda inmediata.

Haz una pregunta cada vez. Deja espacio para responder. No conviertas la conversación en un interrogatorio. Si te dice que sí, intenta no reaccionar con gritos, reproches o incredulidad. Puedes decir sencillamente: «Gracias por decírmelo. No quiero que estés solo/a con esto. Vamos a buscar ayuda.»

Fuentes: OMS · Preguntas y respuestas sobre suicidio · GuíaSalud/SNS · GPC de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida.

Si te dice que está pensando en suicidarse

Tómalo en serio. No necesitas decidir si «lo dice de verdad», si es una llamada de atención o si finalmente lo hará. Las expresiones de sufrimiento y las ideas suicidas merecen una respuesta de seguridad.

Tu siguiente paso depende de la urgencia. Si te dice que no se siente capaz de mantenerse seguro/a o crees que el peligro puede ser inmediato, llama al 112. Si no percibes una emergencia vital inmediata pero hay ideación o una preocupación importante, puedes llamar al 024 incluso tú como familiar o allegado para recibir orientación.

No prometas guardar secreto si la seguridad está en juego. Puedes respetar su intimidad sin aceptar quedarte como la única persona que sabe lo que ocurre. Explícale que quieres contar con alguien capaz de ayudar: un familiar de confianza, un profesional sanitario u otra persona adulta responsable.

Si ya está vinculada a salud mental o atención sanitaria, ayúdala a contactar con su equipo. Si no lo está, el 024 puede orientar sobre recursos y el Sistema Nacional de Salud puede realizar una valoración clínica. Esta página no puede determinar desde fuera el nivel de riesgo de una persona concreta.

Si no lo ha dicho directamente, pero algo te preocupa

No existe una señal aislada que permita predecir un suicidio ni una lista que convierta a un familiar en diagnosticador. La OMS describe señales que justifican prestar atención, especialmente cuando aparecen cambios importantes o varias preocupaciones juntas: retraimiento social, cambios intensos de ánimo, expresiones de desesperanza o de no encontrar razones para vivir, despedidas inusuales o hablar de la propia muerte.

Una señal no significa que vaya a suicidarse. Y la ausencia de una señal concreta tampoco permite garantizar que no exista riesgo. Por eso, si algo te preocupa, es preferible abrir una conversación que intentar adivinar lo que ocurre desde fuera.

En lugar de afirmar «sé lo que te pasa», prueba a describir lo que observas: «He notado que estás más aislado/a y que has dicho varias veces que nada tiene sentido. Me preocupa cómo estás.» Después puedes preguntar directamente por pensamientos de suicidio.

Si sigue preocupándote aunque responda que no, mantén el contacto y considera pedir orientación profesional. El 024 también puede atenderte a ti como familiar o allegado.

Lo que ayuda en la conversación

En una crisis, tu trabajo no es ganar una discusión ni encontrar la solución a toda su vida. Es ayudar a que la persona no se quede sola con un sufrimiento que ahora puede parecerle insoportable.

Lo que conviene evitar

Algunas respuestas nacen del miedo y de las ganas de que la persona reaccione, pero pueden cerrar la conversación. Evita desafiarla, culpabilizarla o convertir su sufrimiento en una cuestión moral.

Frases como «no digas tonterías», «con todo lo que tienes», «piensa en lo que nos harías», «eso es de cobardes» o «solo quieres llamar la atención» pueden hacer que deje de hablar justo cuando necesitamos mantener abierta la comunicación.

Tampoco intentes demostrarle que «objetivamente» su vida está bien. Una crisis suicida no se resuelve haciendo un inventario de razones por las que debería estar agradecida. Escuchar y conectar con ayuda es más importante que convencer.

No negocies con amenazas ni aceptes convertirte en su único salvavidas. Si alguien te exige secreto absoluto o condiciona su seguridad a que tú hagas algo, busca apoyo de otra persona y orientación profesional. La seguridad está por encima de mantener una promesa de confidencialidad privada.

¿Y si dice que no quiere ayuda?

Una persona adulta puede rechazar propuestas de ayuda, pero eso no significa que tú debas ignorar un peligro inmediato. Si crees que existe una emergencia vital, llama al 112. Si no sabes cómo valorar lo que ocurre, puedes pedir orientación en el 024.

Fuera de una emergencia inmediata, suele ser más útil evitar una lucha de poder. Puedes preguntar qué tipo de ayuda sí aceptaría: hablar con su médico, llamar juntos al 024, contactar con alguien de confianza o acudir a un servicio sanitario. A veces aceptar el primer paso es más posible que comprometerse con un tratamiento completo en ese momento.

Si te dice «no se lo cuentes a nadie», puedes responder: «Quiero respetarte, pero no puedo quedarme solo/a con algo que afecta a tu seguridad. Voy a buscar ayuda contigo.»

Si estás lejos o solo tienes contacto por teléfono o mensajes

La distancia aumenta la sensación de impotencia, pero aún puedes actuar. Mantén la comunicación si la persona responde y pregúntale directamente cómo está y si se siente segura. Si la preocupación es alta, intenta saber dónde se encuentra y si hay una persona de confianza cercana que pueda acompañarla.

Si crees que existe un peligro inmediato, llama al 112 y facilita la información de localización que conozcas. También puedes avisar a una persona adulta de confianza que esté físicamente cerca. No necesitas desplazarte tú solo ni convertirte en investigador.

Si una publicación o un mensaje en redes sociales te preocupa seriamente, no lo des por hecho como «drama de Internet». Contacta con la persona si puedes, utiliza las herramientas de seguridad de la plataforma cuando proceda y, ante peligro inmediato identificable, recurre a emergencias. Evita compartir públicamente capturas o detalles íntimos de la crisis.

Si la persona que te preocupa es menor de edad

Un niño o adolescente no debe cargar solo con pensamientos suicidas ni con la responsabilidad de decidir a quién contárselo. Si un menor te habla de suicidio o te preocupa seriamente su seguridad, involucra a un adulto responsable y solicita ayuda sanitaria. Si existe peligro inmediato, llama al 112.

No prometas guardar el secreto. Puedes explicarlo sin castigar la confianza que ha depositado en ti: «Gracias por contármelo. No has hecho nada malo. Esto es demasiado importante para llevarlo tú solo/a; vamos a buscar a un adulto y a un profesional que nos ayuden.»

Según el contexto, ese adulto puede ser un progenitor o tutor seguro, otro familiar responsable o profesionales del centro educativo y sanitario. Si la persona adulta que normalmente debería cuidar al menor forma parte del peligro, busca otra vía segura y profesional.

Si vive contigo: hacer el entorno más seguro

La OMS recomienda que, cuando una persona con riesgo vive en el mismo hogar, se reduzca su acceso a medios con los que pudiera hacerse daño. En una guía pública como ésta no vamos a enumerar ni describir métodos. El principio es suficiente: durante una crisis, limita de forma razonable el acceso a elementos peligrosos y pide orientación profesional sobre seguridad.

No conviertas esta medida en una falsa garantía. Un hogar «controlado» no sustituye una valoración sanitaria ni el acompañamiento. Y si tratar de retirar algo pudiera desencadenar violencia o ponerte en peligro, no lo hagas tú solo: llama a emergencias.

Cuando la crisis inmediata parece haber pasado

Que una conversación termine más tranquila no significa que ya no haga falta seguimiento. La OMS incluye el seguimiento entre las medidas de prevención y recomienda comprobar periódicamente cómo se encuentra la persona.

Puede ser útil acordar acciones pequeñas y concretas: confirmar una cita, acompañarla a una consulta si lo desea, saber con quién puede hablar esa noche o volver a contactar al día siguiente. Si un profesional ha elaborado con ella un plan de seguridad, ayúdala a seguirlo; no improvises tú un tratamiento ni sustituyas a su equipo asistencial.

En Andalucía, por ejemplo, el Servicio Andaluz de Salud dispone de programas orientados a detección, respuesta rápida y continuidad de cuidados ante riesgo suicida. El modelo concreto depende de cada comunidad autónoma, por lo que el sistema sanitario y el 024 son mejores puntos de entrada que una lista privada que pueda quedarse desactualizada.

Fuente: Servicio Andaluz de Salud · Prevención del suicidio.

Si ya ha habido un intento de suicidio

Después de un intento pueden coexistir alivio, miedo, enfado, vigilancia constante y muchas dudas sobre qué hacer en casa. Es una situación diferente de la simple sospecha de riesgo y merece indicaciones específicas de alta, seguimiento y continuidad de cuidados.

Si acaba de ocurrir o existe una urgencia médica, llama al 112. Si la persona ya ha sido atendida, sigue las indicaciones del equipo sanitario y pregunta antes del alta por seguimiento, señales para volver a urgencias y a quién llamar si la situación empeora. El 024 también puede orientar a familiares y allegados.

Desgracias.es tratará esta necesidad en una guía específica. Hasta entonces, priorizamos las indicaciones del equipo asistencial y los recursos oficiales antes que consejos genéricos de Internet.

Tú también necesitas apoyo

Acompañar a alguien con pensamientos suicidas puede producir miedo, agotamiento, hipervigilancia, enfado y culpa. Ayudar no significa asumir responsabilidad absoluta sobre las decisiones de otra persona. Nadie debería convertirse en el único sistema de seguridad de alguien.

Si puedes, comparte la situación con otra persona responsable, dentro de los límites necesarios para proteger la intimidad. Organiza relevos si el acompañamiento está siendo intenso. Si llevas horas en alerta, no has dormido o sientes que ya no puedes pensar con claridad, pide ayuda también para ti.

El 024 no está reservado únicamente a quien tiene ideas suicidas: Sanidad incluye expresamente a familiares y allegados entre sus destinatarios. Puedes llamar para explicar tu preocupación y recibir orientación.

Y si después de acompañar una crisis empiezas tú mismo/a a pensar en hacerte daño o morir, tu seguridad pasa a ser prioritaria: llama al 024 o al 112 si existe peligro inmediato.

Una regla sencilla para recordar

Preguntar. Proteger. Conectar.

Preguntar de forma directa y sin juzgar.
Proteger cuando hay peligro, sin dejar sola a la persona en una emergencia y sin guardar secretos que comprometan su seguridad.
Conectar con 024, 112 cuando corresponda, el Sistema Nacional de Salud y personas de confianza.

No necesitas hacerlo perfecto para poder ser de ayuda.

Si lo que ha ocurrido es una muerte por suicidio

Si has llegado aquí después de que la persona haya muerto, las necesidades cambian. Hemos preparado una guía específica de posvención, culpa, preguntas sin respuesta, primeros días, menores, trauma y recursos para supervivientes.

Ha muerto por suicidio alguien que quiero y no sé cómo seguir →

Ayuda en España

El 024 dispone también de chat y acceso mediante lengua de signos desde la web del Ministerio de Sanidad. No sustituye una consulta sanitaria presencial cuando ésta es necesaria.

Fuente: Ministerio de Sanidad · Línea 024.

Fuentes y criterio editorial

Esta guía prioriza recursos oficiales españoles porque está dirigida a personas que necesitan actuar desde España. Hemos contrastado el contenido con organismos internacionales para comprobar principios de prevención ampliamente aceptados, pero las vías de ayuda y emergencia españolas tienen prioridad.

Fuentes nucleares: Ministerio de Sanidad y Línea 024; Guía de Práctica Clínica de Prevención y Tratamiento de la Conducta Suicida del Sistema Nacional de Salud/GuíaSalud; Organización Mundial de la Salud; Servicio Andaluz de Salud. También se ha tenido en cuenta el Plan de Acción para la Prevención del Suicidio 2025–2027.

Sanidad · 024 · GuíaSalud · Conducta suicida · GPC resumida · información para familiares · OMS · Suicidio · SAS · Prevención del suicidio.

Qué no hace esta página

Esta página no diagnostica, no calcula una probabilidad individual de suicidio, no atribuye una causa única a una crisis, no describe métodos, no sustituye una valoración sanitaria y no ofrece servicios comerciales alrededor de una emergencia.

Su función es más sencilla y más importante: ayudarte a reconocer que una preocupación merece conversación, mostrarte cómo preguntar sin miedo y facilitar que una persona llegue a ayuda real cuando la necesita.